HISTORIA
ORDO TEMPLI HIEROSOLYMITANI
La primera cruzada estuvo también marcada por actos graves de violencia cometidos por los cruzados, que se alejaron de los ideales de la caballería (tal como se concibe hoy en día) y, sobre todo, de los ideales cristianos. En efecto, varios mesnaderos occidentales escucharon fielmente las palabras de Urbano II en Clermont, motivados en parte por el deseo de redención terrenal y espiritual y en mayor medida por el deseo de conquista y saqueo. Un cronista cristiano de la época describe los acontecimientos de julio de 1099 con estas palabras: “Nuestros hombres los persiguieron todo el camino, matándolos a golpes, hasta llegar al templo de Salomón, donde hicieron tal masacre que se revolcaron en la sangre hasta los tobillos... Las calles estaban cubiertas de montones de cabezas, manos y pies cortados, y por todas partes había que abrirse paso entre caballos muertos y cadáveres humanos.” Únicamente el gobernador de Jerusalén, Iftiqar ad-Daura, se salvaría de la furia de los cruzados. Por el poco orden que mostraban estas milicias, su conducta y la dificultad que suponía organizar el ejército, se crearon órdenes militares con base monástica (caballeros cristianos), que en la práctica eran verdaderos monjes (con relativo orden) entrenados en la guerra “santa”. Estos monjes estaban destinados a la defensa estable de los lugares santos y de quienes los habitaban. La regla primigenia para fundar una estructura caballeresca organizada, de carácter religioso-militar, hay que atribuirla a San Bernardo de Claraval. Él materializó concretamente la idea con la decisión y el ímpetu que le eran habituales. Es así que nacieron diversas órdenes y en particular: • Orden de los Caballeros Hospitalarios (luego de San Juan, de Rodas o Malta): sustancialmente monjes (benedictinos) que se convirtieron en caballeros cristianos (llamados también caballeros de San Juan) Su sede estaba ubicada en el Hospital de San Juan en Jerusalén. • Los Caballeros Templarios: caballeros cristianos de San Bernardo (Cisterciense). Su sede se encontraba en la Mezquita de Al-Aqsá, Templo de Salomón en la ciudad de Jerusalén • Los Caballeros Teutónicos: Nobles caballeros alemanes. El Papa Celestino les dio la regla monástica de San Agustín; • Los Caballeros del Santo Sepulcro: esta fue creada por Godofredo de Bouillón, debía obediencia al Patriarca de Jerusalén y seguía la regla de San Agustín. Su sede se encontraba en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén; A todos ellos se les llamó como Caballeros Jerosolimitanos (de Jerusalén). Los Nueve Fundadores: 1. Hugo de Pagani: Fue el primer Gran Maestre y fundador de la Orden del Temple y uno de los primeros nueve caballeros. Nació hacia el año 1070 en Nocera dei Pagani, comuna actual de la provincia de Salerno, Italia; y murió en Palestina en 1136. 2. Godofredo de Saint-Omer: También conocido como Gaufred, Godefroi, Noble Flamenco e impulsor de la Orden. 3. André de Montbard: (1103 - 1156) procedía de la alta nobleza de Borgoña, tío de San Bernardo de Claraval. Ingresó en la Orden en 1129, fue a Palestina, donde rápidamente ascendió al rango de senescal y segundo al mando del Gran Maestre y muere el 17 de octubre de 1156. 4. Gondemaro: Monje Cisterciense de Portugal. 5. Godofredo: Noble Caballero Francés, no se tiene mas información. 6. Rolando: Jacques de Rossal, Monje Cisterciense. 7. Payen de Mont Desir: Pariente de Roberto II de Flandes. 8. Godofredo de Bisol: Monje Cisterciense del Languedoc. 9. Archambaldo de Saint-Agnan: Noble Caballero Francés, pariente de Roberto II de Flandes. San Bernardo de Claraval Precisamente, Bernardo vio en los templarios el instrumento para la defensa de Jerusalén, pero fundamentalmente el medio que habría permitido cristianizar los ideales caballerescos. Además, algunos Caballeros que habían utilizado la cruzada para enriquecerse y conquistar, el Santo afirmaba que solo habían adquirido la mundanalidad, la peor vanidad, y no tenían nada que compartir con el cristianismo. Otra cosa muy distinta habría sido, en cambio, la cruzada según las enseñanzas de San Bernardo, que se expresó al respecto en términos claros y límpidos en el De laude novae militiae ad milites Templi liber. San Bernardo, el austero observador, reflexionó: "¿Es necesaria la suntuosidad de los nobles caballeros para correr con lujo y derroche contra la muerte enfrentada a la impúdica estupidez? ¿Acaso las armas del enemigo habrían temido al oro, habrían respetado las gemas sin pasar por alto la seda? Solo se necesitan tres cosas: destreza, presteza y circunspección; la primera para cabalgar, la segunda para golpear y la tercera para vigilar cuando se va a tierras desconocidas y se está entre gente desconocida". Los caballeros de la época estaban acostumbrados, según señaló el monje de Claraval, a librar guerras por odio. En cambio, los Caballeros de Cristo tomarían las armas solo para la gloria del Señor. Los Caballeros Templarios El nombre oficial de la orden religiosa-militar es: “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo”, más conocida como la Orden de los Caballeros del Templo de Salomón o, más brevemente, la Orden de los Caballeros Templarios. La congregación se formó en 1119 (según algunos historiadores, el hecho ocurrió en 1118 y otros sostienen que fue en 1120), a partir de una pequeña formación de nueve caballeros, la cual estaba dirigida por el cruzado italiano Hugo de Pagani y otros ocho caballeros franceses, entre los que destacaba Godofredo de Saint-Omer. El objetivo de la iniciativa, bien recibida por Balduino II, rey de Jerusalén, era proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa por los inseguros caminos que iban de Jerusalén al Jordán. Posteriormente, los templarios fueron los principales defensores de los Estados latinos (y otros) y participaron activamente en los combates. El nombre de la Orden se debe a que el rey Balduino colocó a los caballeros en la mezquita de Al-Aqsá, sobre la explanada del Templo destruido de Salomón. Los templarios obtuvieron la aprobación papal y en 1128, en el Concilio de Troyes, se estableció una regla para ellos, la cual redactó San Bernardo de Claraval, basándose en la regla cisterciense. Con respecto a los "hermanos" cistercienses, los templarios también heredaron el color blanco de su capa. La jerarquía dentro de la Orden estaba encabezada por el Gran Maestro, cuya autoridad era ejercida por un capítulo compuesto de varios dignatarios (el senescal, el comandante del Reino de Jerusalén, el Gran Mariscal, el Pañero, el comandante de las otras regiones como el Gran Prior, etc.). El uniforme consistía en una capa, como ya se anticipó, blanca con capucha, adornada con una cruz roja en el hombro izquierdo. La forma de la cruz es griega (simétrica), con las puntas ensanchándose hacia el extremo, las cuales terminan con un borde recto o, muy raramente cóncavo, como recuerdo de las ocho Bienaventuranzas. Los cuarteles generales permanecieron en Jerusalén hasta la reconquista musulmana de la ciudad en 1187, luego se trasladaron a Antioquía, Acre, Cesárea y finalmente a Chipre. Durante el transporte de dinero y mercancías de Europa a Palestina, los templarios desarrollaron un eficaz sistema bancario que los nobles y gobernantes europeos empezaron a utilizar. Los caballeros acumularon una riqueza tan inmensa que despertaron una profunda envidia y ansias de conquista. Sin embargo, con el fracaso de las últimas cruzadas, la tarea institucional de los templarios llegó a su fin y la opinión pública comenzó a juzgarlos como la causa de la derrota en las cruzadas. En 1307 Felipe IV de Francia, con la ayuda del Papa Clemente V, ordenó el arresto del Gran Maestro Jacques de Molay y de casi todos los templarios franceses, bajo la infame acusación de sacrilegio y satanismo. Luego, los condenó a la hoguera junto con sus principales oficiales. La orden quedó suspendida en 1312 y todos sus bienes fueron asignados a los Caballeros Hospitalarios o confiscados por Felipe IV y Eduardo II, que también había disuelto la congregación en Inglaterra. La Sucesión del Gran Maestre Algunos historiadores, de forma superficial o sectaria, sostienen que la Orden Templaria se extingue con la bula “Ad Providam” de 1312 y la muerte de Jacques de Molay. No obstante, esta continuó subsistiendo como orden independiente “Magistral” o Capitular” y así lo afirman los más acreditados y honestos historiógrafos. Actualmente, la Magistratura Italiana ha avalado la sucesión del Gran Maestre como se indica particularmente en aquella relacionada con el siglo XX. En este punto, la revisión exacta sobre los Grandes Maestres de la Orden Templaria es interesante y necesaria para comprender como se vivió en una condición de prestigio y notoriedad hasta nuestros tiempos.
Grandes Maestres de la Orden del Temple
Escudo de Arma de
S.A.R. Príncipe Enzo Mattani de Kerak
reconocido como un derecho exclusivo de posesión familiar
por el Poder Judicial Italiano